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Mostrando las entradas con la etiqueta Joselito

ni loco boludo

Era ya algo seguro el hecho de que, esta noche, me iba a morir. No sé bien cómo es que funciona, pero uno se da cuenta al instante. Es como oler una mezcla de aserrín, vainilla y jengibre, y saber que mañana no vas a estar en el mismo lugar, ni en donde estás ahora, ni en ningún lugar por el que hayas pasado antes. Pero no es una desesperación espontánea; es más bien como una paz impresionante, que te va envolviendo desde la punta del zapato hasta las manos, y después sigue por la cabeza. Despacito, una nube subiendo. Tampoco entiendo qué es lo que la provoca. Uno va caminando como  – cree –  siempre lo hizo, pero en un momento ves que estás parado, mirando todo alrededor y no entendiendo nada. Pero no te preocupás, porque ya no te interesa más nada. Total, vos ya sabés que te vas a morir. ¿De qué mierda te sirve seguir llevando esos cheques al banco? ¿Para qué seguís mostrando esa cara de normal a todos, si a todos no los conocés, ni los vas a conocer ya? Por eso fue que...

planeta enfermo

Caminé hasta la entrada del subte A, en esa esquina de Luis Saenz Peña y Avenida de Mayo. El piso lleno de papelitos y basura y el silencio de motores le daba al lugar un aire a feriado, asueto, franco. A domingo. Estaba cerrada, claro. Abajo, apoyado contra las rejas, había un tipo durmiendo. Se estará refugiando de la lluvia, pensé. Bajé y le pateé las piernas. No se movió. El hedor a meo y a alcohol obligaba casi a cerrar los ojos. Me acerqué a su cara, y lo escupí. Nada. Dale que no soy un rati, le grité. Parecía inmerso en su sueño, en su borrachera. En su miseria. Saqué la punta y se la hundí en la panza. La giré hacia la izquierda. No llegó a gritar, pero el hijo de puta me agarró de la garganta y me empezó a asfixiar. Con la otra mano le pegué cuatro veces en la cabeza y se dejó de joder. Respiraba, todavía. Le saqué la navaja. Una gota de un mercurio rojo se deslizó hasta la punta, y cayó lentamente al suelo. Me fascinó la sensación de controlar el destino de ese jugo, y junt...