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Mostrando las entradas con la etiqueta divagando

cadenas rotas

Te sentís atado de pies y de manos, te sentís esclavo. La sensación de que nunca jamás vas a salir es lo único que sabés con certeza. Y lo vas a saber toda tu vida, a menos que te dispongas a no saberlo más. Mucho esfuerzo vas a tener que hacer para liberarte las manos y después los pies. Y ahí, recién, podés intentar salir. No es fácil, claro que no. Y creés que lo único que va a pasar es volver chocar contra la pared otra vez. Y lo vas a hacer. Y te va a doler. Y vas a chocarte una vez más, y otra, y así hasta que te des cuenta que los ladrillos de esa pared pasaron a ser bolsas con tierra, y vas a seguir chocando, y vas a notar, de repente, que las bolsas de tierra son ahora almohadones apilados. Y solo van a faltar unos cuantos golpes más, y vas a estar del otro lado. Sin embargo, si no estás de verdad dispuesto a salir, es muy posible que ya te encuentres afuera y no puedas darte cuenta. Es posible que no haya ninguna pared, y solo te choques contra el aire vuelto pesado por tu p...

divagando, segunda

¿Existirá algún lugar que no haya sido tocado de alguna manera por el hombre? Me refiero a los lugares que no sintieron ningún contacto con la gente, sea cual sea, directo o indirecto. Por más chiquito que sea. Un rinconcito que no dé directamente a la entrada de una cuevita que esté a miles y miles de metros en el fondo del medio del Atlántico. O bien abajo de la superficie de la tierra, ahí donde -todavía- no llegaron los pozos de la minería a cielo abierto, que esté entre piedras duras, durísimas, y entre tierra dura como piedras no tan duras. El espacio que deja el fuego en el instante en el que se apaga, porque el fuego es provocado por el hombre, pero no es del hombre. Quizás exista alguno, donde el aire no sepa lo que significa la pólvora, ni acostumbre chocar con edificios, ni sea soplado por ninguna boca que descansa del trabajo. Donde la tierra se mueva sólo por sus ganas, y no sea forzada a parir y criar hijos. Donde las cosas sean del color que quieran, porque no van a habe...

divagando, primera

Estás pensando qué buena está esa parte de Colabore, en la que el Enano derrapa por "atrapar" o "disparar", hasta llegar al estribillo, casi como si se lo dejara servido para que empiece, y se te cruza un olor por el frente. Es un olor a pizza, o a salsa de tomates. Pero también es un olor a dentífrico, o a chicle de menta. Se te antoja una milanesa con papas fritas, con puré y con ensalada. Pero parece mucho. Siempre te retaban por pedir comida de más y no terminarla nunca. Era lo que más odiabas que te recriminen. Eso y que hayas dejado morir a tu hermano. Vos pensás entonces en la vez que fuiste a la psicóloga y te convenció de que eso no era así, y con eso te tranqiulizás. Pero después te preguntás por qué te disgusta tanto. ¿Será porque no fue así? Porque para vos no fue así. Y para los demás también. Son ellos los que nunca pudieron superarlo, y vos el cargás el peso de una mierda que no te correspondería cargar. Pero ahora es un olor a ladrillos, a tierra. Y ...