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Mostrando las entradas con la etiqueta El fantasma Terencio

pelotudos post mortem

¿Sabés a quién me crucé ayer? A Miguel Machado, el que fue con nosotros hasta quinto, o cuarto, no me acuerdo bien. El Suca, ¿te acordás? ¿El que siempre se sacaba la remera haciéndose el lindo? ¿Al que expulsaron por cagarse a palos con otro en el patio del colegio? Bueno, parece que se murió, nomás. Me contó que -por suerte- se murió de una, sin sufrir ni nada de eso, que lo chocó un auto, que salió de la nada y no lo pudo ver; después me dijeron que fue al revés, que él chocó al otro auto queriendo hacer una maniobra demasiado estúpida y demasiado arriesgada. Sí, acá sigue habiendo gente que miente. Pero sólo con mentiras que realmente no dañen, porque las que puedan afectar de forma empírica a otro, se solucionan muy naturalmente, confesando las mentiras, explicando las razones y las verdades de verdad, y nadie le reprocha más nada, y se acabó el asunto. Así es más fácil todo, porque los que confiesan una mentira en general no vuelven a mentir. Y los que no confiesan nunca (p...

mi sonrisa tuya

Hoy te vi sonreír. Y sonreí yo también. Acá no es fácil sentir dolor, ¿sabés?. No es fácil porque se puede elegir sentirlo o no. Y no hay muchos que elijan sentir dolor. En realidad, de los que están acá, cerca mío, yo soy el único boludo que vivía eligiéndolo. Venía Carlos y me decía: "No seas tan pelotudo, nene. Esas cosas son para telenovelas o para los adictos a las frases de Facebook". Y algo de razón tenía. Pero yo no podía dejar de hacerlo. No podía soportar verte llorar, sentirte lastimada. Vos sabés, más que cualquiera, que yo no era así. No era de esos tipos que sufrían cuando la otra persona sufría, o sí, pero en lugar de quedarme así, hacía lo imposible por cambiar las cosas. No siempre lo lograba, claro. Tampoco era el Che Guevara. Pero no era como ahora, que elijo el dolor. Pero la única razón por la que lo elijo, si es que se le puede llegar a decir razón, es porque desde acá no puedo hacer nada para ayudarte. Ya no puedo quedar como un tarado para que, de...

fuimos vos y yo

"Hoy sólo vamos a ser tú y yo", escuché en alguna pantalla de uno de los chicos, acá. Creo que estaba viendo una película, una con Catherine Zeta Jones. La frase me quedó dando vueltas en la cabeza, viste cómo es cuando ya estás muerto, los pensamientos, las frases y las cosas te quedan como ululando por ahí, y no te los olvidás nunca. Es como estar fumado, pero sin que los descubrimientos imponentes y las conexiones científicas alucinantes se te esfumen así de la nada del alcance de tu mente. Pensé, entonces, en usar el pase que me dieron la otra vez, y -valga la redundancia- pasar a visitarte. "Hoy sólo vamos a ser tú y yo", otra vez, ahora golpeándome. Apreté el pase, que es como una tarjetita chiquita que tiene un botón celeste en una punta, y una pantalla, que te dice cuántos viajes te quedan. Yo tengo solo uno, pero no importa, realmente quiero verte cara a cara. Aparecí ahí, al lado tuyo, y ahora te veo caminar de un lado a otro de la casa, acomodando la...

atajáte que ahí voy

Siempre quise bajar. O subir, no lo sé. Ir, directamente. O volver, también. Es difícil saberlo, nunca me lo quieren decir. Sólo vemos, en una pantalla gigante -gracias, hubiese sido complicado hacerlo en una más chiquita-, lo que sucede, lo que queramos ver, en el momento que sea, cuando lo dispongamos. Claro, están todos pegados a la pantalla. Aunque cada uno ve lo suyo. No me preguntes cómo carajo logran eso, pero es así. Yo veo lo que quiero ver, y Germán, por ejemplo, también. Sí, estamos todos como boludos mirando cosas que ningún otro puede ver en una pantalla gigante. Lo mismo pasa con el sonido. ¿De qué mierda te serviría ver lo que vos querés si tenés que escuchar un menjunje de ruidos y voces y músicas? Lo mejor de todo esto es que, si vos querés, le podés mostrar a cualquiera tus imágenes. Está bueno, porque, a veces, pasan cosas muy lindas, y vos necesitás compartirlas urgentemente con alguien. A veces, también, pasan cosas muy de mierda, y te hace falta un abrazo, o una ...