¿Sabés a quién me crucé ayer? A Miguel Machado, el que fue con nosotros hasta quinto, o cuarto, no me acuerdo bien. El Suca, ¿te acordás? ¿El que siempre se sacaba la remera haciéndose el lindo? ¿Al que expulsaron por cagarse a palos con otro en el patio del colegio? Bueno, parece que se murió, nomás. Me contó que -por suerte- se murió de una, sin sufrir ni nada de eso, que lo chocó un auto, que salió de la nada y no lo pudo ver; después me dijeron que fue al revés, que él chocó al otro auto queriendo hacer una maniobra demasiado estúpida y demasiado arriesgada. Sí, acá sigue habiendo gente que miente. Pero sólo con mentiras que realmente no dañen, porque las que puedan afectar de forma empírica a otro, se solucionan muy naturalmente, confesando las mentiras, explicando las razones y las verdades de verdad, y nadie le reprocha más nada, y se acabó el asunto. Así es más fácil todo, porque los que confiesan una mentira en general no vuelven a mentir. Y los que no confiesan nunca (p...