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holismolítica

¡Y vivió, nomás! El tipo salió, volvió y se adaptó nuevamente. Claro, se "adaptó". Nunca más va a ser igual. Pero, por lo pronto, puede vivir. Claro, "vivir". Se hace lo que se puede. Y más si recién llegás del infierno mismo. Al verlo desde arriba, se piensa que sí, se puede. La cosa es mantenerse en esa mirada superior. No pienses en bajar, y ver todas las miserias, una por una, porque es algo que no se puede superar fácilmente. No pienses en analizar cuáles son los problemas que le aquejan, porque son distintos para todos. No los podés arreglar, hagas lo que hagas. Los podés dibujar, distraer, pensar en otra cosa. Los podés hacer sonreír, hacer festejar. Pero siempre, siempre, van a volver. Por eso, no tenés que bajar. Siempre desde arriba. Que la angustia no te toque; hacés lo que podés. Como todos. Sino, mirá. ¿Qué podés hacer viendo uno por uno sus problemas? Nada, sólo perdés tiempo. Tiempo y motivación. Es como un hormiguero, miralo desde arriba, y vas a poder llegar a todos. Y no son todos juntos y listo. Son una población. Más que  él, más él, más él, más ella, más ella, más ellos de allá. Una cosa en su conjunto. Un alma aparte. Pobre gente, sí. Pero pobre vos, también. No, no llores, es así. No está en tus manos. No eso, por lo menos. No está en las manos de nadie, sólo de las suyas propias. Cada uno se hace responsable de sus actos, de sus hechos, de sus vidas. No, vamos, levantate. Arriba. Siempre arriba. Siempre.

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