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cuando el sueño no ataca

Y nada, cuando hace tres horas que estás en la cama dando vueltas y no podés dormir, tenés que hacer algo. Y ese algo puede ser:
1) Levantarte, tomar un vaso de leche, acostarte y dormir,
2) Prender la TV y cagarte el sueño haciendo zapping entre un CallTV, una publicidad eterna de Sprayette, algún programa repetido del 9 con la traductora para sordomudos, y un capítulo de Bob Esponja,
3) Abrir la computadora y cagarte el sueño jugando al Candy Crush o naufragar por YouTube,
4) Contar estrellas hasta quesarse dormido,
5) Escribir una nueva entrada en el blog,
6) Intentar continuar el sueño que quedó inconcluso la noche anterior o,
7) Dejarte de joder y dormir.
Desgraciadamente, estrellas no hay. Lo único que se ve y que brilla es algún avión que cruza el cielo, el puntito rojo de una antena de nosequé y el puntito rojo de la PlayStation que no se apaga nunca.
La del sueño inconcluso es buena, sí es que tenés suerte y te acordás de cómo quedó la historia. O, sino, te podés autoengañar y hacer de cuenta que terminó en que te estaban persiguiendo. Cerrás los ojos, imaginás la escena, y están todos estáticos, esperando el grito de "acción". Das la orden y todos se mueven, pero la escena vuelve automáticamente desde cero, y arranca de nuevo, y vuelve otra vez a comenzar, y otra vez de cero, y así hasta que te hartás y apretás el botón "Jugar", del Candy Crush.

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